Comercio06 de diciembre de 2025
Colombia fortalece la producción nacional de buses eléctricos y consolida su liderazgo regional en movilidad sostenible
Pie de foto: con esta medida, Colombia se consolida como referente regional en movilidad sostenible y amplía su capacidad de exportación. Foto: Ricardo Báez /MinCIT.
Colombia es hoy el único país de América del Sur que ensambla buses biarticulados eléctricos, con una integración creciente de autopartes nacionales.
El Gobierno del Cambio expidió el Decreto 1294 de 2025, mediante el cual se establece un arancel del 10 % para determinadas importaciones de buses eléctricos. Esta decisión se inscribe en un principio esencial de la política industrial contemporánea: cuando un país demuestra capacidad instalada, aprendizaje tecnológico y un entramado productivo en expansión, la intervención pública debe orientarse a consolidar esa base, escalarla y convertirla en una plataforma sostenible de inversión, empleo y competitividad.
Colombia es hoy el único país de América del Sur que ensambla buses biarticulados eléctricos con una integración creciente de autopartes nacionales. La industria instalada tiene capacidad para producir hasta 1.500 unidades al año, con potencial de ampliación a 3.000 unidades anuales mediante nuevas inversiones. Este crecimiento es posible gracias a un ecosistema de 47 proveedores directos y 280 indirectos que generan más de 13.000 empleos en procesos de manufactura, ingeniería, sistemas eléctricos, carrocerías y soluciones tecnológicas desarrolladas en Colombia. La estructura industrial del país permite abastecer la demanda interna y proyectar una oferta competitiva hacia los mercados regionales que avanzan aceleradamente en la transición hacia tecnologías limpias.
El Decreto 1294 de 2025 reafirma que esta capacidad puede expandirse sobre la base de mayor inversión y un marco regulatorio estable. Bajo estas condiciones, Colombia cuenta con los atributos industriales, tecnológicos y logísticos necesarios para consolidar un clúster regional en movilidad eléctrica. Se trata de un activo estratégico en el proceso de reindustrialización y en la transición energética: un sector que articula conocimiento, innovación, cadenas de valor y desarrollo empresarial, con impactos directos sobre el empleo, las exportaciones y la modernización productiva.
La adopción del arancel del 10 % responde a este diagnóstico. No constituye una barrera para la transición energética, ni limita la transformación del sistema de transporte. Por el contrario, fortalece la industria que hace viable dicha transición. Al ampliar la escala productiva, se consolidan encadenamientos nacionales, se optimizan costos, se potencia la integración de autopartes y se generan nuevas oportunidades para la inversión extranjera y local. La transición energética es más sólida y sostenible cuando se sustenta en capacidades productivas propias, en lugar de depender exclusivamente de la importación de tecnología.
“La transición energética adquiere sentido económico cuando se convierte en capacidad productiva. Colombia ya demostró que puede producir y abastecer su propia demanda, y que puede proyectar una oferta competitiva hacia la región. Proteger y expandir esa capacidad no es un gesto defensivo, es una decisión estratégica: es asegurar que el cambio tecnológico se traduzca en industria, empleo calificado y competitividad real para el país”, afirmó la ministra Diana Morales.
Con esta medida, Colombia se consolida como referente regional en movilidad sostenible y amplía su capacidad de exportación en un sector que contribuye de manera simultánea a los objetivos económicos, industriales y ambientales del país.
El Gobierno del Cambio del presidente Gustavo Petro reafirma así una política industrial coherente con la transición energética, orientada a expandir la producción nacional, modernizar la estructura productiva y promover una movilidad limpia que se desarrolla y se produce desde Colombia.