Diagnóstico


El turismo juega un papel estratégico para el desarrollo y la creación de empleo en los países; de hecho, esta industria es una de las mayores empleadoras del mundo con importantes consecuencias para el PIB y un efecto multiplicador a lo largo de la cadena de valor de los destinos.
 
De acuerdo con el Foro Económico Mundial (FEM, 2017), a nivel mundial el sector turismo representa uno de cada 10 empleos y en promedio por cada 30 nuevos turistas en un destino se crea un nuevo trabajo. Adicionalmente, ofrece mayores oportunidades laborales para las mujeres, los jóvenes y para personas que ingresan al mercado laboral por primera vez o que tienen opciones limitadas en otros sectores (FEM, 2017). En Colombia, según datos del DANE (2017) se generan 1,9 millones empleos directos e indirectos en actividades relacionadas con turismo.
 
Sin embargo, de acuerdo con el FEM (2017) el sector turismo tiene dificultades para atraer y mantener talentos, tanto para cargos técnicos como gerenciales. Esto puede deberse a la falta de atractivo y crecimiento profesional, baja remuneración frente a otras ramas de actividad económica, deficiencias en la oferta educativa, problemas de acceso, e insuficientes o inadecuadas prácticas y entrenamientos, entre otras situaciones identificadas en la industria.
 
Para abordar los desafíos que supone mejorar e incrementar una fuerza laboral altamente calificada en un sector tan dinámico como el turismo, así como para fomentar el desarrollo y la creación de empleo, se requiere que los actores y partes interesadas trabajen mancomunadamente. Tareas como la actualización de los programas de educación y formación, asegurando que sean coherentes con las necesidades del mercado, de las regiones y de los nuevos requerimientos tecnológicos; estimular el emprendimiento y crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, salvaguardando la calidad, la igualdad de condiciones y los derechos de los consumidores y empleados, entre otros aspectos, deben ser prioridad del sector de educación y formación, así como del sector público y privado.
 
Estos retos de la pertinencia de la formación del talento humano en la industria del turismo han sido reconocidos como un problema en Latinoamérica y el Caribe. Mientras tanto, varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, trabajan de manera temprana estimando necesidades futuras del mercado laboral para, desde ya, generar profesiones acordes a estos requerimientos. De ahí que no sorprenda la existencia de diferencias en educación y productividad entre ambas regiones, por ejemplo, en términos de rendimiento académico un estudiante de la OCDE en secundaria muestra lo equivalente a 2,4 años de escolarización adicional respecto a sus pares de América Latina. (OCDE, 2016)
 
Estas deficiencias en la educación se trasladan al mercado laboral, lo que produce una falta de compatibilidad entre la oferta y la demanda de trabajo, y afecta considerablemente la competitividad de las empresas. De hecho, la probabilidad de que el sector empresarial en América Latina no encuentre los trabajadores con las habilidades requeridas es 13 veces mayor que la que tiene una empresa ubicada en Asia Pacífico (CEPAL, 2015). Aún más, el Foro Económico Mundial destaca que a pesar de que la industria turística es un gran generador de riqueza, el potencial de esta podría verse obstaculizado por la falta de personal capacitado, y 14 millones de puestos de trabajo podrían verse afectados si los gobiernos y el sector privado no gestionan adecuadamente el talento (FEM, 2017).
 
La calidad en la prestación de los servicios es otro aspecto fundamental para dar un liderazgo a Colombia en materia de turismo. Por ello contar con un talento humano cualificado, capacitado de acuerdo con altos estándares y remuneraciones acordes con su formación y experiencia, resulta primordial. Para ello, se requiere de un trabajo articulado entre el Gobierno, el sector de educación y formación, y la empresa privada que genere las condiciones necesarias para que el talento humano en turismo impacte la competitividad del sector, en virtud de la estimación de las necesidades presentes y futuras de este mercado.
 
Al respecto, de acuerdo con la identificación de brechas realizada por MinCIT (2018) en el marco del XXXIV Encuentro de Autoridades Regionales de Turismo, un problema identificado recurrentemente en las regiones son las grandes deficiencias en bilingüismo del país que afectan al sector turismo, de hecho, según cifras del ICFES de 2017, en promedio solo el 15% de los estudiantes de todas las carreras profesionales obtienen nivel B1 o B+ en la prueba de inglés del Saber Pro (Gráfico 8).

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Adicionalmente, resulta importante subrayar la escasa existencia de programas de educación superior en turismo acreditados. Si bien en el país existen aproximadamente 86 programas de educación superior en esta materia, de los cuales 34 pertenecen al nivel técnico profesional, 26 al tecnológico y 26 al profesional, de estos últimos, solamente 6 han sido acreditados en condición de alta calidad por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA, 2017). Este trabajo debe realizarse de la mano con las universidades, especialmente en aquellas regiones con vocación y potencial turístico.
 
Igualmente, es necesario que se fortalezca el ejercicio de la guianza en el país; para ello las instituciones de educación superior, con el apoyo de los profesionales del sector y las autoridades de turismo, deberían promover nuevas ofertas de formación para que los guías turísticos se capaciten, especialicen y certifiquen con altos estándares, contando con habilidades blandas y bilingüismo, como lo exige la demanda actual.
 
De otra parte, MinCIT, con el apoyo de las entidades territoriales, adelanta desde 2005 el programa de Colegios Amigos del Turismo (CAT), el cual se compone de instituciones de educación primaria, secundaria, técnica vocacional o normalista, que se comprometen a liderar proyectos de formación y sensibilización en turismo, que puedan impactar en el uso del tiempo libre de sus alumnos. El programa ha contado con más de 233 mil alumnos y más de 900 maestros, en 235 colegios ubicados en todos los departamentos del país.
 
El programa CAT requiere de acciones integrales para fortalecer su gestión y alcances para las comunidades educativas vinculadas, así como contar con evaluaciones permanentes que den cuenta de su efectividad en el corto y mediano plazo. El programa debe retomar sus principios de sensibilizar a los estudiantes sobre el uso productivo del tiempo libre desde la lúdica, procurando avanzar progresivamente en su concepción en virtud de las etapas del ciclo vital de los participantes, así como la promoción de la cultura local y del sentido de pertenencia y apropiación del patrimonio para la construcción social. Igualmente, deberá formar a los estudiantes beneficiarios frente a la importancia y los riesgos ambientales, sociales, culturales y económicos del turismo, y generar conocimiento y aplicación de la ética en el sector. Paralelamente, el programa visibilizará los oficios y profesiones relacionadas con el sector turismo como una oportunidad para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades y sus residentes, impulsando la generación de emprendimientos turísticos o su vinculación laboral al sector.

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