Diagnóstico


La dotación de recursos naturales, paisajísticos y culturales de los territorios constituyen una parte fundamental de la oferta turística. Lo anterior, sumado a los productos, servicios y actividades que ofrecen las empresas y organizaciones, así como a la infraestructura de apoyo, tales como vías, servicios públicos, accesibilidad, información, servicio de transporte (fluvial, marítimo, náutico, terrestre, aeroportuario), equipamiento, seguridad, entre otros factores, son elementos que tienen en cuenta los turistas a la hora de elegir un destino.
 
Por lo tanto, garantizar una oferta de atractivos y servicios turísticos no es suficiente para aprovechar el potencial turístico de una región si no se cuenta con una adecuada organización y planeación del territorio.
 
De otra parte, si bien nuestro país destaca por la megadiversidad de su patrimonio, según MinCIT (2018) las autoridades de turismo resaltan que algunos atractivos relevantes del inventario turístico nacional requieren mejorar su estado, toda vez que se observa deterioro en su calidad y significado.
 
Igualmente, la dotación de estos factores de ventaja comparativa no es condición suficiente para el desarrollo turístico. Se hace necesario que se haga una clasificación y orientación permanente a las regiones para considerar y priorizar al turismo como una apuesta productiva viable, según sus diferentes capacidades y oportunidades, especialmente en la demanda, así como para determinar las distintas necesidades que cada entidad territorial requiere para el fortalecimiento del sector.
 
Según el XXXIV Encuentro Nacional de Autoridades Regionales de Turismo (MinCIT, 2018), se identificó que una gestión de destino limitada, sustentada en débiles procesos de planificación y desarrollo de la oferta, deterioran la competitividad de los destinos y generan asimetrías regionales en esta materia, especialmente en las regiones que están incursionando recientemente en esta actividad.
 
En 2017, Colombia se ubicó en el puesto 62 del Índice de Competitividad de Viajes y Turismo del FEM entre 136 países.  El puntaje alcanzado por el país en 2017 lo ubica en el puesto 11 entre 22 países del continente e incluso por debajo del promedio regional (Gráfico 1). Además, al comparar con algunos países de referencia, Colombia sólo ha mejorado 10 posiciones entre 2007 y 2017, contrario a países como México y Brasil que mejoraron 27 y 32 posiciones, respectivamente.

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El mejor desempeño de Colombia en este índice se encuentra en los pilares de apertura internacional (puesto 4 entre 136), recursos culturales y turismo de negocios (puesto 20 entre 136) y recursos naturales (puesto 22 entre 136), mientras que los pilares que más castigan a Colombia son el de seguridad (puesto 136 entre 136), lo cual ratifica que el desarrollo de ventajas competitivas, especialmente en las regiones, requiere un trabajo continuado y acompañado desde el Gobierno Nacional.
 
En este sentido, a partir de la megadiversidad del país y de las ventajas competitivas del sector, el MinCIT (2017) ha identificado que las vocaciones turísticas de Colombia se concentran en cuatro tipologías prioritarias a nivel nacional que cuentan con potenciales altamente diferenciadores de los países competidores:

 
  1. Turismo de naturaleza[1]: Dado el alto potencial de Colombia en este segmento y al ser uno de los 17 países megadiversos[2] del planeta, se viene consolidando una oferta especializada en torno al ecoturismo en áreas protegidas, turismo de aventura, agroturismo, turismo rural, acuaturismo y científico. En esta materia, el país cuenta con oportunidades para el desarrollo del turismo en dos ruedas, ecuestre, náutico, actividades de buceo, pesca deportiva, senderismo y la observación de flora y fauna, en particular el avistamiento de aves, al ser el segundo país más biodiverso del mundo en estas especies.
Este hecho, asociado al alto gasto que generan estas actividades, constituyen una gran posibilidad para desarrollar procesos sostenibles que ofrezcan un alto impacto económico para las regiones. Por ejemplo, según ProColombia (2017), el gasto promedio de un turista de avistamiento de aves es hasta de USD$ 3.000 por visita.
 
  1. Turismo cultural[3]:  La amplia diversidad cultural de Colombia presenta una gran posibilidad para liderar este segmento en Suramérica, donde según FONTUR (2016) en promedio el gasto asociado al turismo cultural oscila entre USD$ 1.870 y USD$ 3.140, dependiendo del destino.  Así mismo, representa una oportunidad para promover el desarrollo de la economía naranja[4] y valorizar nuestra gastronomía[5], música[6], artesanía[7] y moda[8], entre otras industrias creativas; las expresiones y bienes del patrimonio material e inmaterial, las festividades y eventos, así como el etnoturismo.
  1. Turismo de salud y bienestar[9]: Colombia viene posicionando destinos de forma continuada, en estos segmentos dadas sus ventajas competitivas de costo y excelencia en mano de obra calificada. Igualmente, el desarrollo existente de oferta como spa[10], el termalismo y la talasoterapia, que cuentan con múltiples atractivos y servicios en diferentes zonas del país, marcan una oportunidad para este tipo de turismo.  En el mundo, el sector de bienestar, según el Programa de Transformación Productiva, (PTP, 2016) es un mercado de 438 billones de dólares americanos que crece en promedio a una tasa del 9%.
  1. Turismo de reuniones[11]: Colombia viene incursionando en esta tipología a nivel internacional con destinos como Bogotá, Cartagena y Medellín, entre otros, así como con una variada oferta para eventos corporativos y sociales, en el resto del país.[12]
Según la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA, 2017) el gasto promedio de un turista de reuniones en Colombia es de USD$ 480,8 en aproximadamente 3,5 días, el cual es tres veces mayor al gasto promedio de un turista vacacional. Adicionalmente, esta Asociación ubica a Colombia como el tercer destino que más congresos realiza en Suramérica, luego de Brasil y Argentina, aportando el 12% de los eventos regionales. También es el segundo con el mayor número de participantes que asisten a un evento en la región y el número 18 a nivel mundial en esta misma categoría.
 
Este segmento es fundamental para el sector, toda vez que incentiva el regreso de los viajeros por motivos de vacaciones, mitiga la estacionalidad, atrae turistas de alto gasto, multiplica los esfuerzos de promoción, incentiva la profesionalización del sector, propicia la articulación público-privada, promueve la buena reputación del destino y dinamiza la economía.[13]

 
 
[1] Según el Programa de Transformación Productiva – PTP (2018) el turismo de naturaleza comprende todo tipo de viajes enfocados en la naturaleza, en los que la principal motivación es la observación y apreciación de la biodiversidad, acompañada de la cultura de poblaciones locales.
 
[2] Según la Conferencia de Cancún (2002) Colombia, Brasil, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, Venezuela, China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Kenia, Madagascar, República Democrática del Congo y Sudáfrica son los 17 países que conforman el bloque de países megadiversos que albergan el 70% de la biodiversidad mundial. (ProColombia, 2018)
 
[3] Según la OMT (2018) el turismo cultural es “un tipo de actividad turística en la que la motivación esencial del visitante es aprender, descubrir, experimentar y consumir atractivos o productos culturales tangibles e intangibles en un destino turístico. Estos atractivos o productos corresponden a un conjunto de características distintivas materiales, intelectuales, espirituales y emocionales de una sociedad que abarca las artes y la arquitectura, el patrimonio histórico y cultural, el patrimonio culinario, la literatura, la música, las industrias creativas y las culturas vivas con sus estilos de vida y sistemas de valores, creencias y tradiciones".Comprende la gestión turística sostenible y responsable del patrimonio material e inmaterial, la producción artística, las industrias creativas y culturales, según lo dispuesto en el marco amplio de la definición de cultura, contenida en la Ley 397 de 1997, Ley General de Cultura, así como la aplicación de los principios de desarrollo y sostenibilidad establecidos en la Ley 300 de 1996.
 
[4] Según la Ley 1834 de 2017, la economía naranja implica el desarrollo sostenible de las industrias creativas, las cuales generan valor debido a sus bienes y servicios, los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual. Las industrias creativas comprenden de forma genérica -pero sin limitarse a-, los sectores editoriales, audiovisuales, fonográficos, de artes visuales, de artes escénicas y espectáculos, de turismo y patrimonio cultural material e inmaterial, de educación artística y cultural, de diseño, publicidad, contenidos multimedia, software de contenidos y servicios audiovisuales interactivos, moda, agencias de noticias y servicios de información, y educación creativa.
 
[5] En materia gastronómica, según MinCIT (2017), Colombia cuenta con 9 regiones gastronómicas y 61 eventos especializados siendo una de las actividades de mayor potencial para el turismo, extendiendo los beneficios de esta actividad al sector de alimentos, bebidas y agropecuario. En este segmento, se debe afianzar la identidad, trabajar en la técnica, la presentación, innovación con productos locales y la competitividad en general de la industria.
 
[6] Según Procolombia (2018), Colombia cuenta con 1.025 ritmos folclóricos agrupados en 157 géneros, los cuales están divididos en las cinco regiones geográficas del país. Además, Bogotá y Medellín hacen parte de la Red de Ciudades Creativas de la Música de la UNESCO; adicionalmente nueve ritmos musicales colombianos fueron declarados Patrimonio de las Américas por la Organización de Estados Americanos – OEA.
 
[7] Según Artesanías de Colombia (2018), la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ha otorgado el reconocimiento de denominación de origen a 14 productos y/o procesos artesanales (11 artesanías y 3 bocados típicos) que se elaboran en 14 destinos turísticos de los departamentos de Antioquia, Boyacá, Santander, Caldas, Huila, Guajira, Córdoba, Sucre, Bolívar y Nariño, y su principal atractivo es conocer las experiencias, los factores naturales y humanos de los territorios que hacen únicas estas artesanías, como símbolo de la identidad, el conocimiento y la tradición del país, que se constituyen factores de calidad y en poderosos imaginarios para el turismo.
 
Sin embargo, según la Política de Turismo y Artesanías (MinCIT, 2009) el país cuenta entre su gran variedad artesanal presente en todos los departamentos, con aproximadamente 86 artesanías emblemáticas consideradas como objetos u oficios artesanales que tienen la capacidad de reflejar uno o más sentimientos individuales o colectivos y de motivar niveles de sensibilidad y solidaridad social, en el ámbito local, regional, nacional e internacional. Esta es una oportunidad para el turismo y el desarrollo artesanal, motivo por el cual se requiere un esfuerzo adicional en materia de mejoramiento de la gestión de los procesos productivos, protección de su propiedad intelectual, promoción y articulación con las iniciativas turísticas de los territorios.
 
[8] Según América Retail (2018), la industria de la moda en Colombia en 2017 aportó el 1,13% del PIB y participó con el 10,3% de la industria colombiana (textil, confección, calzado y marroquinería). Las principales ciudades en cuanto a mayor producción, exportación y consumo per cápita, son en su orden Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. De acuerdo con Inexmoda (2018) Colombia es uno de los principales referentes de moda en Latinoamérica, el talento de los diseñadores locales es de exportación y cada vez más se abren mercado a nivel global y se convierten en referentes para el turismo, tanto en las compras asociadas a la visita en los principales destinos, como en los eventos corportativos y ferias de alto nivel de esta industria.
 
[9] Según el PTP (2018) el turismo de salud y bienestar comprende los viajes por tratamientos con énfasis en medicina preventiva, curativa, intervenciones médicas, odontológicas y estéticas; igualmente incluye los desplazamientos de los viajeros por motivos de ocio en búsqueda de tratamientos alternativos y terapéuticos.
 
[10] Un spa, es un establecimiento que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua, generalmente corriente, no medicinal. (RAE, 2014)
 
[11] Según la OMT (2006) una reunión es una agrupación de 10 o más participantes por un mínimo de 4 horas, en una sede contratada, con el propósito común de llevar a cabo una actividad concreta, que puede o no ser con propósitos económicos.
 
De esta manera, se define al Turismo de Reuniones como aquella actividad de viaje que se realiza fuera del entorno habitual de una persona, por al menos 24 horas y que cumple con los requisitos de lo qué es una reunión. Según Procolombia (2018) el turismo de reuniones, comprende la captación y organización de congresos, convenciones, viajes de incentivos y eventos SMERF.
 
Según el lenguaje de los organizadores de eventos, los eventos SMERF son eventos o reuniones para grupos sociales, militares, educativos, religiosos y fraternales (en inglés, social, military, educational, religious and fraternal). (Spain Planner, 2018). Procolombia, enfoca este segmento en eventos deportivos y bodas, dadas las potencialidades y trayectoria de Colombia en este tipo de certámenes.
 
[12] Según Procolombia (2018), el turismo de reuniones, incentivos, negocios y eventos en Colombia ha demostrado un gran crecimiento, en el 2010 únicamente existían 3 burós de convenciones y actualmente el país cuenta con 11, lo que demuestra que los principales destinos del país están trabajando en la promoción de este segmento de la industria.
 
[13] Según estudios del Greater Bogotá Convention Bureau (2016) con la realización de un evento en la ciudad se activan como mínimo 13 sectores de la economía, motivo por el cual el turismo de reuniones cuenta con un efecto multiplicador económico relevante.

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