Con la firma del TLC entre Colombia y los Estados Unidos la próxima semana, se cierra una fase crucial de este complejo proceso. ¿Producirá este acuerdo para los colombianos, en especial para los más pobres, buenos resultados? Respondiendo con honestidad debo reconocer que no hay certeza al respecto. Si la economía de nuestro socio comercial entrare en una recesión prolongada, la nuestra se hundiere en una crisis financiera, o no fuéremos capaces de fortalecer la competitividad de nuestro aparato productivo, los resultados que el país anhela podrían postergarse indefinidamente. Hay, sin embargo, precedentes numerosos que nos permiten avizorar un mejor futuro en términos de crecimiento, mejora del ingreso y reducción de la pobreza.

En 1978 China tenía el cuarto ingreso per cápita más bajo del mundo (US $ 153). Ese año inició las reformas para modernizar la economía e insertarse en los mercados internacionales; redujo sus aranceles, eliminó trabas al comercio, removió barreras no arancelarias y estableció incentivos a la producción y exportación en las regiones costeras. Los resultados de estas decisiones han sido notables: es el país subdesarrollado que más atrae inversión extranjera, su economía crece a tasas sostenidas cercanas al 10%, el ingreso per cápita ha mejorado continuamente y 422 millones de chinos salieron de la pobreza absoluta entre 1981 y 2001.

En el caso de la India, después de la independencia se implementó un modelo de economía autárquica, con fuerte intervención del Estado en la actividad económica y bajos incentivos a la iniciativa privada. En 1991 el gobierno introdujo políticas orientadas al libre comercio; redujo los aranceles, eliminó las trabas al comercio y a la inversión extranjera y aprovechó la fortaleza del bilingüismo para posicionarse como exportador de servicios en el mercado mundial. El desempeño económico cambió: la inversión extranjera, que no llegaba antes de las reformas, fluye ahora en forma creciente; el PIB per cápita, que crecía al 1.9% anual, está creciendo al 4.3% anual; el número de pobres aumentó hasta 1993-1994, pero se redujo en 60 millones de personas entre ese periodo y el año 2000.

Irlanda pasó de ser uno de los países de Europa con menor ingreso per cápita en 1975, a tener el segundo más alto en 2002, sólo superado por Luxemburgo. El ingreso a la Unión Europea en 1973, la corrección de los problemas fiscales estructurales y los incentivos para atraer inversión extranjera repercutieron en un mayor dinamismo de la economía irlandesa. Su PIB per cápita crecía a una tasa media anual del 3.8% hasta finales de los ochenta; desde entonces crece al 7.4% anual.

Chile fue una de las primeras naciones latinoamericanas en abrir su economía frente a los mercados internacionales y es la que más acuerdos comerciales ha logrado, lo que le garantiza acceso preferencial a más de 60 países. Esta  estrategia se ha reflejado en la diversificación de los destinos y orígenes de sus exportaciones e importaciones, en la atracción de inversión extranjera y en el aumento del dinamismo de su economía. El PIB per cápita, que creció al 1.7% anual en promedio entre 1970 y 1990, crece al 4.1% anual desde 1990 y el número de pobres se redujo en cerca de 2.5 millones de personas entre 1987 y 2000.

Colombia tiene el potencial humano e institucional, tanto como la dotación de recursos físicos y económicos, para obtener logros semejantes a la vuelta de pocos años. La generalización de este convencimiento explica el giro que ha tenido el debate político, que ahora se centra más en la agenda interna y menos en la conveniencia de mantener una elevada protección a la producción doméstica.